El vocabulario que encontramos en los videos porno

Puede que este no sea un tema que se trate todos los días, pero teniendo en cuenta que los videos porno HD son algo que millones de persones consumen todos los días, quizá es algo que tendría que cambiar. Las lenguas son algo vivo, que cambian constantemente y evolucionan dependiendo de los estímulos a los que son sometidos sus hablantes, así que ¿por qué no vigilar algo que gracias a su abundancia incide directamente sobre ellos? O por lo menos saber hasta dónde puede llegar esa incidencia.

Puede que la industria del cine porno tenga que pasar a otra fase. Tal y como estaba concebida, su intención no era ni enseñar ni adoctrinar a nadie, sino simplemente sacar los instintos más primarios de cada uno gracias a las escenas de sexo más explícitas que se te pudieran ocurrir. Nunca a nadie se le ocurrió que un día esto podía llegar a ser tan frecuente en nuestras vidas, que de alguna manera hiciera cambios en nuestra manera de pensar, de actuar e incluso de hablar.  Total, una sesión de sexo oral era sólo eso, una mamada, donde no había que escribir un guión, ni por supuesto idear un diálogo brillante; ni siquiera pensaban que el que la viera podría llegar hasta su final, quizá tuviera que aliviarse antes de eso y todo esfuerzo anterior fuera inútil.

Pero resultó que mirar videos porno se convirtió en algo tan frecuente, que al personal empezaron a pegársele las mañas, y también las pocas palabras que se usan, de aquello que veían durante varias horas al día. Y como no eran precisamente exquisiteces, ni las expresiones más amables que existen, empezaron a llenar nuestro vocabulario de palabras soeces que, peor aún, cada vez se usaban más. Las maduras desnudas empezaron a ser “viejas en cueros“, las chicas guapas se convirtieron en “zorras calientes“, y el hacer el amor pasó a ser “te voy a follar viva“. Además de estas expresiones, muchos pensaron que hasta podían adoptar las maneras y posturas que usaban los actores y actrices porno y llevarlas hasta su propia vida íntima; por suerte muchos se dieron cuenta de que todo esto era un poco ridículo, aunque otros tantos siguieron y siguen insistiendo, pensando que en algún momento se les será reconocido.

Quizá lo único bueno de esta influencia del porno, es que la homosexualidad salió a la luz para dejar de ser un tabú. Proyectar libremente sin censura escenas de lesbianas xxx o de gays en plena faena ayudó a que todo ese otro enfoque del sexo se fuera haciendo cada vez más normal, y que todo el vocabulario asociado a ello, fuera o no denigrante, que eso es otro tema, se hiciera común entre nosotros, empezando a considerarlo como algo cotidiano, por mucho que no fuera la forma ideal de hacerlo.

Y en fin, sólo señalar que hoy en día el lenguaje burdo y en ocasiones soez del porno tradicional se está usando cada vez menos; parece que hay un cambio o evolución, y que alguien se ha dado cuenta  de que eso cada vez excita menos al usuario, que se estimula más con lo que ve que con lo que oye, sobre todo si lo que oye no es muy allá. Así que si con tus parejas quieres hacerte el chulo y portarte como un auténtico macho man ochentero usando palabras de aquellos tiempos, quizá quieras dar un paso atrás, ahora que estás a tiempo.

 

¿Hablamos español, castellano o una lengua riojana?

En estos días, en el que algunas regiones de la Península quieren cobrar protagonismo, y en los que se ensalzan las otras lenguas que conviven con la oficial en territorio español, son muchos los que echan manos de la unión que se supone significa un idioma, aunque seguro que nadie se ha puesto realmente a pensar en esta cuestión, porque la verdad es que da mucho que hablar.

Si pensamos en España, por supuesto lo primero que nos viene a la cabeza es que hablamos español. ¿Lo hacemos? Bien, lo hacemos nosotros y muchas otras personas en el mundo, más de 550 millones contabilizadas por el Instituto Cervantes, entre los que lo tienen como lengua nativa, como segunda lengua y los que lo estudian en la actualidad. Así, ya nos queda un poco lejos eso de apropiarnos de este idioma y decir que es algo exclusivo de nuestro país, porque por suerte, ya podéis ver que no lo es.

Bueno, dediquémonos entonces a pensar cómo denominar la lengua que se habla en España, y se nos ocurre que, por supuesto, es el castellano. Sí, Castilla fue un antiguo reino al que la Península debe mucho, seguramente el más importante de todo el territorio, no sólo porque pasó de ser un pequeño enclave a convertirse en el más poderoso, hasta llegar a ocupar toda la totalidad del lugar tras la conquista de Granada, último enclave musulmán. Que esa lengua se extendiera por todo el territorio, cuando aún no se consideraba España, y se exportara a los nuevos lugares descubiertos por Colón, era lo más normal, y por eso se le llamó “castellano”, sin que nadie pensara mucho más en eso.

Sin embargo, resulta que no estábamos siendo del todo correctos, y que no fue Castilla la cuna de nuestro idioma, sino que en realidad, nació en lo que en la actualidad es la comunidad de La Rioja. Antes de la Reconquista, este territorio fue pasando de mano en mano formando parte de numerosos reinos: Navarra, León e incluso posesión de los señores de Vizcaya. Finalmente, quedó anexionado al reino de Castilla, pero ya se había producido el milagro, y era haber sido la cuna de lo que conocemos como la lengua española.

En el monasterio de Santo Domingo de Silos, ubicado en la provincia de Burgos, se encontraron los primeros escritos en una lengua que, sin duda, fue la madre de lo que después fue el castellano, y más tarde el español. Así que, ¿sabemos realmente denominar el idioma que hablamos, y del que hasta nos queremos apropiar? Realmente, no parece que seamos muy capaces de hacerlo.